Inauguran instalaciones para nuevo Programa Artístico-Cultural para Refugiados

Toronto.- Inauguran instalaciones para nuevo Programa Artístico-Cultural para Refugiados

 Con la presencia de políticos y de funcionarios de diversas entidades de asistencia financiera, pero sobre todo con una fuerte afluencia de jóvenes y refugiados provenientes de diversos países del mundo, y principalmente de América Latina, fueron inauguradas recientemente las nuevas instalaciones que albergarán el nuevo Centro Cultural para Refugiados en Toronto.

Las instalaciones están ubicadas en el 208 de Oakwood Avenue, una cuadra al norte de St. Clair Ave. West, en Toronto, en el edificio que ocupa el FCJ Refugee Centre, una institución que tiene más de 20 años sirviendo gratuitamente a los refugiados y nuevos inmigrantes que año con año llegan al país.

Francisco Rico-Martínez, Co Director del FCJ Refugee Centre, explicó que las nuevas instalaciones fueron financiadas principalmente con aportes de Trillium Foundation y de la congregación Faithful Companions of Jesus, y que serán utilizadas como un Centro de Arte y de la Cultura de los Refugiados e inmigrantes que llegan al país.

“Este será un lugar para reuniones de la comunidad, donde van a poder venir a hacer presentaciones. La idea es tener un centro de exposición, donde personas que no tengan donde exponer su arte lo puedan hacer acá, con lecturas de poesía, dibujo, danza, etc.”, explicó, agregando que las nuevas instalaciones llevarán por nombre “The art betwen us”, es decir el arte dentro de ti, o el arte entre nosotros.

Rico apuntó que muchas veces las personas se ven obligadas a salir de sus países de origen únicamente con una poesía en el corazón o con un diagrama que quieren crear en la mente, y en este sentido, las nuevas instanciaciones de la entidad van a tratar de acoger a estos inmigrantes de la forma más integral posible.

“Creemos que una forma de recibir a las personas y darles una bienvenida es a través de que ellos muestren su arte, lo que tienen, así es que a partir del próximo mes, cuando los refugiados vengan a hacer una consulta, les vamos a preguntar qué arte producen, y sobre esa base, si producen algún tipo de arte les vamos a ayudar a proyectarse, porque esto va a ayudar a que la persona se sienta bienvenida en Canadá y se sienta reconocida”, explicó.

Agregó que uno de los problemas que tienen los inmigrantes y refugiados que llegan al país es que son totalmente aislados y no son reconocidos, muchas veces porque no hablan bien el idioma y también porque no poseen las redes de contactos que les ayuden a expresarse artísticamente.

En este sentido, hay que darles una oportunidad para que puedan desarrollarse, y eso es precisamente lo que el centro “The art betwen us” tratará de lograr de una forma gratuita al igual que lo hace con todo el resto de programas que implementa. Esto implica que todos los programas que se desarrollen serán sin costo alguno, y de igual forma el uso de las instalaciones será gratis.

La cinta inaugural de las nuevas instalaciones fue cortada por Jonah Schein, Parlamentario Provincial que representa el área de Davenport, donde están localizadas las oficinas del FCJ Refugee Centre, así como también por Bonnie Moser, líder provincial de la congregación Faithful Companions of Jesus, entidad religiosa que estuvo a la base del nacimiento de este centro para refugiados en el año 1991.

Sin embargo, la atracción principal de la tarde estuvo a centrada en el grupo de jóvenes refugiados que están organizados en la entidad, y que serán quienes lideren la nueva proyección artístico cultural.

“Hace año y medio creamos este grupo de jóvenes y nunca creímos que iba a tener una demanda tan grande como la que tiene. Hay 75 jóvenes identificados en el grupo, los activos son como 25 o 30, y la gran mayoría están llegando porque tienen un problema, que es la falta de educación después de que se gradúan de High School porque no tienen documentos y no pueden entrar al College o a la Universidad y están buscando una alternativa”, explicó Rico.

En este sentido, dijo que a largo plazo se espera también que las nuevas instalaciones sean utilizadas para impulsar el primer programa de Escuela Libre entre los refugiados de la ciudad de Toronto.

“Queremos generar un programa educativo que sea reconocido por los Collegues y Universidades, con créditos básicos, para que las personas puedan venir a recibir clases con temas específicos y que les sirvan como créditos y les permita en algún momento entrar a la Universidad o al College, y que no se sientan totalmente perdidos en un limbo”, dijo, ante de señalar que los solicitantes de refugio no tienen acceso a educación universitaria o de colleges una vez que terminan la secundaria.

 Recibirán reconocimiento de Skills for Change

 Como un reconocimiento a su trabajo con refugiados e inmigrantes, Francisco Rico-Martínez y Loly Rico, ambos Co Directores del FCJ Refugee Centre, recibirán el próximo 6 de Junio el premio “Pioneers for Change” en la categoría “Literacy and Access to Information”.

Este reconocimiento lo realiza anualmente la organización Skills for Change y busca premiar a personas que son considerados Pioneros para el Cambio, es decir personas extraordinarias que han hecho una contribución importante a Canadá y que son una inspiración para los recién llegados a seguir su visión y trabajar por su propio éxito.

Comunidad hispana está afectada por la trata de personas

Toronto .- Comunidad hispana está afectada por la “Trata” de personas

Lorena acababa de cumplir 20 años de edad cuando encontró lo que parecía ser el camino para realizar todos sus sueños: un anuncio buscando modelos para comerciales de televisión que apareció publicado en uno de los periódicos más importantes de su país.

Llamó al número indicado y le dieron una cita, en la cual le explicaron que uno de los requisitos para trabajar como modelo en esa compañía era la disposición para hacerlo fuera del país. Esto le pareció aún más atractivo.

Su mentor en la agencia de modelos se encargó de que le hicieran varias sesiones de fotografía, y luego le ayudó a obtener su pasaporte, le dio dinero, y pocas semanas después se encontraba aterrizando en el aeropuerto de Montreal. Eran los tiempos en que los ciudadanos de su país no necesitaban visa para viajar a Canadá.

En el aeropuerto la recogieron y la llevaron a un hotel, para dos días después trasladarla hasta Toronto, donde la alojaron en el sótano de una casa en un barrio residencial. Ahí también se encontraban otras dos chicas: una ucraniana y otra israelita.

La trataron muy bien, le proporcionaron ropa y alimento, y lo único que en ese momento encontró extraño es que le pidieron sus documentos de viaje. “Para que no vayas a tener problemas con la policía dado que no podes trabajar porque estas como visitante en el país”, le explicaron.

Pero su calvario comenzó cuando tuvo que presentarse a su primer día de trabajo: modelaría desnuda en un club nocturno, y eventualmente debería atender clientes de forma privada.

Con apenas 20 años de edad, sin hablar inglés, sola y sin dinero en un país extraño, a Lorena no le quedó más remedio que hacerle frente a su nueva vida y esperar el momento adecuado en el cual pudiera salir de ésta. No fue fácil, lo costó cinco años lograrlo y asegura que aún no puede decir con certeza que esa etapa de su villa ya quedó atrás. 

Pero su caso no es único y es nada más la punta de un problema aún más grande que aqueja a la sociedad canadiense, y que no solo se reduce a casos de explotación sexual como el de Lorena, sino que abarca otras industrias como la de servicios y la de trabajadores agrícolas temporales. Esto fue precisamente lo que plantearon expertos en el tema durante el Foro “Trata de personas para trabajo forzoso: creando conciencia y respuestas” (Human Trafficking for Forced Labour: Raising Awareness and Building Response).

La actividad fue organizada por el FCJ Refugee Centre y formó parte de la jornada que impulsó en el mes de abril el Departamento de Justicia de Canadá, conocida como Semana Nacional de Concientización sobre Víctimas del Crimen (National Victims of Crime Awareness Week 2013).

En esta, destacados expertos brindaron una perspectiva amplia sobre la problemática, misma que afecta particularmente a ciudadanos de los países de América Latina. Es por ello que entre los ponentes estuvieron Marisa Méndez Berry, Directora de Políticas de Asentamiento del Consejo Canadiense para los Refugiados (CCR), Samanta García Fialdini, Coordinadora del Proyecto de Trata, del CCR, y Alfredo Barahona, Coordinador del Programa de Derechos de los Migrantes e Indígenas, de la organización Kairos.

Loly Rico, Presidenta del CCR, dijo que el objetivo del Foro era crear una serie de recomendaciones para enfrentar, concientizar y prevenir la problemática de la trata de personas, particularmente en Canadá, debido a que es un problema grande que afecta anualmente a miles de personas.

Explicó que es importante hacer la diferencia entre “trata de personas” y “tráfico de personas”, porque “el tráfico”, dijo, se da cuando alguien le paga a una persona para que le ayude a cruzar la frontera de un país, y una vez al otro lado, le hace el pago correspondiente y ahí se acaba la relación.

“La trata”, sin embrago, se da cuando se recluta a alguien en un país extranjero, ya sea con engaños o de forma voluntaria, y se le trae a Canadá a trabajar en un tipo de trabajo donde es explotado.

Tradicionalmente se ha considerado la “trata de personas” referida a casos como el de Lorena, donde con engaños las mujeres son traídas a Canadá y luego son puestas a trabajar en burdeles o en clubes nocturnos para beneficio de redes organizadas de trata de personas. Sin embargo el concepto es más amplio, explicaron en el foro, e incluye la trata de personas para trabajos forzados y la trata de personas para tráfico de órganos.

En la primera, dijo Samanta García, se podría incluir a muchos trabajadores que llegan al país bajo el Programa de Trabajadores Extranjeros Temporales y bajo los Permisos de Residencia Temporal, quienes debido a las características de dichos programas llegan al país y quedan en una situación de vulnerabilidad respecto a sus empleadores.

“La trata de personas es un crimen y hay que denunciarlo”, dijo Rico,  agregando que “si la persona no tiene estatus migratorio y es reconocida como víctima de trata, puede recibir un permiso temporal de residencia por 180 días con un permiso de trabajo abierto, con lo que puede decidir si se queda o no, y si colabora con las autoridades”, aseguró.

Como ejemplo, ahí está el caso de Lorena.

 

 

PIE DE FOTO

Samanta García, Coordinadora del Proyecto de Trata del Consejo Canadiense para los Refugiados (CCR), durante el Foro “Trata de personas para trabajo forzoso: creando conciencia y respuestas”, en Toronto.

For migrant workers, injury often means a one-way ticket home

After Eloid Drummond was hit by a car in Exeter, Ont., and suffered a dislocated shoulder, he was declared “AWOL” by his employer — and Canada — because he refused to quietly go home to Jamaica.

Unable to continue farm work, he was terminated from Canada’s Seasonal Agricultural Workers’ Program, and hence lost his social insurance card and health coverage for his injuries.

Being labeled AWOL (absent without leave) also meant he couldn’t be rehired within the program, which each year brings in 25,000 foreign farm workers from Mexico, the Caribbean and Latin America.

On Friday, after fighting repatriation ever since the May 2010 accident, Drummond, 39, will finally get badly needed surgery on his right shoulder at Humber River Regional Hospital.

Had it not been for Drummond’s stubborn determination, he would have become just another number on Service Canada’s AWOL list.

According to government statistics, 3,709 migrant farm workers were deemed AWOL in the program between 1996 and 2011. A further 1,198 were sent home for medical reasons during that period, and 2,923 were flown back due to “breach of contract.”

Chris Ramsaroop, of Justicia for Migrant Workers, a grassroots advocacy group, said injured workers may be covered under workers’ comp. But there are generally no modified jobs available on farms, and farmers are under no obligation to rehire the worker for the following season. It’s easier to simply send injured workers home, where they may find it difficult to get proper treatment or to communicate with the Workplace Safety and Insurance Board. Often they end up not getting the compensation they’re entitled to.

“Rather than provide full access to healthcare in Canada, migrant workers are repatriated, or unilaterally sent to their home country,” Ramsaroop said, describing the situation as a catch-22.

“If they decide not to return home and seek medical and legal support here, they are then determined to have gone AWOL.”

Drummond, a fisherman and farmer from St. Elizabeth, Jamaica, came to work at a greenhouse in Exeter in 2005. Since then, he has spent eight months each year in Canada, harvesting and packaging sweet peppers.

On May 28, 2010, Drummond was on his way to his bunkhouse after sending money home to his family in Jamaica when a vehicle hit his bicycle at an intersection on Exeter’s Main St. He was thrown off and landed on his back.

Drummond claimed the driver ran a stop sign. But police charged Drummond instead and slapped him with a $110 fine for not riding within the marked lane (Drummond says there was no marked bike lane).

“He gave me two weeks to pay the fine, but I said, ‘I’m not wrong. I’m not going to pay the ticket. It’s not my fault,’” Drummond recalled.

While recovering at his bunkhouse and working reduced hours with modified duties, Drummond said, he was called into his boss’s office in July 2010 and handed a one-way ticket to Jamaica.

Although the charge was dismissed and Drummond has managed to remain here legally on a visitor’s visa, he is unable to work and has had to fight to get his shoulder fixed.

He finally got the driver’s car insurance company to foot a $5,000 bill for the complex reconstructive shoulder surgery he needs.

But the road to recovery will be long, said Drummond, who has been living on meagre savings, help from friends and small payouts from the insurance company.

“I need six weeks of physiotherapy and it’s going to take another six months for recovery,” he said. “I don’t know what I’m going to live on.”

 

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Visa imposition worries refugee advocates

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By Jake Wright, the Hill Times

Immigration Minister Jason Kenney speaks at a press conference earlier this month. He announced Sept. 11 the imposition of visas on Saint Lucia, Saint Vincent, Namibia, Botswana, and Swaziland.

Some people who work with refugees say the government’s recent decision to impose visas on citizens of five countries could end up hurting legitimate refugees for whom the move could mean less access to seek refuge.

One of the affected countries has also expressed “disappointment and dismay” in Canada’s decision.

Immigration Minister Jason Kenney announced on Sept. 11 that Canada would require visas from citizens travelling to Canada from three southern African countries (Botswana, Namibia, and Swaziland) and two Caribbean countries (Saint Lucia, and Saint Vincent and the Grenadines).

For the three southern African countries, Citizenship and Immigration Canada’s news release stated that “human trafficking, especially of minors, and fraudulent documents are of significant concern.” It also noted that 71 per cent of Namibian travellers to Canada made asylum claims in 2011.

The two Caribbean countries have “unreliable travel documents” that have meant criminals can legally change their names and get new passports. Some people kicked out of Canada because they were security risks returned later using different passports, the release stated.

It also said that both Saint Vincent and Saint Lucia have seen their citizens submit “an unacceptably high number of asylum claims” to Canada. In the past five years, one and a half per cent of the Saint Lucia’s 162,000 citizens, and three per cent of Saint Vincent’s 103,000 people have made asylum claims in Canada.

While some of the affected countries’ officials say they were caught off guard by the decision, the Canadian government says all were told before the public announcement that a visa requirement was coming.

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